

La historia de RUUF quizás parte antes que esto, ya que Tomás y Domingo fueron amigos en la universidad y trabajaron juntos, pero realmente todo empezó antes partir del último semestre del MBA de ambos.
Domingo se fue 1 mes y medio a vivir a California con Tom con el objetivo de concretar un plan para emprender juntos al volver. Y funcionó! Dedicaron el último semestre a levantar plata para empezar a armar las primeras maquetas de RUUF.

Nos dedicamos a armar la primera versión del producto, hablamos con una software factory y cruzamos los dedos para que todo salga bien. Lanzamos la primera página el lunes 29 de agosto del 2022.

Nuestro primer cliente fue Gabriel Alarcón, quien creyó en nosotros a ciegas. Nos dijo que hace tiempo estaba buscando a quienes le diera suficiente confianza como para hacerle hoyos en su techo. Ahí también empezamos a trabajar con nuestro primer partner instalador.

El timing fue perfecto. Apenas en nuestros primeros meses encontramos a Alza, con quienes empezamos a ofrecer los créditos solares de una. Con esto habilitamos la propuesta del ahorro desde el primer día, pagando con los ahorros.

Este fue el mensajito que Domingo le mandó a Pedro Saratcheff, el actual CTO de RUUF, por Linkedin. No se conocían pero aceptó la primera conversación. Pedro era un crack, fue el primer empleado de Fintual, venía de haber pasado por Google en EEUU hace poco y fue clave su entrada para RUUF. Después de varias conversas se sumó al barco.

YCombinator es la aceleradora de startups más famosa del mundo. Empresas como Stripe, Airbnb, Fintual, Cruise (autos que se manejan solos hoy en California), Rappi y otras gigantes han pasado por ahí.
Recibimos una llamada de Aaron que quedamos y, respetuosamente, esperó un minuto en el teléfono mientras gritabamos de emoción por la noticia. Fue tanto el show que al ratito llegaron los reclamos por SOSafe.

Con el gigantesco empuje de confianza por haber quedado en YCombinator, decidimos que era momento de tener una oficina donde juntarnos a trabajar, en vez de turnarnos el living de cada uno para juntarnos. Así llegamos al cowork de Casa Sustentable, en Del Inca 4622 que hoy es una embajada. Esta era la pieza que nos entregaron y que, en el momento se sentía gigante para ser solo nosotros 3.

Pero ese mismo mes entró Carla, Guille, y Pipe. A los 3 los engatusamos con que las primeras semanas en RUUF serían de mucho aprender y poco hacer. Pero la realidad, también para sorpresa nuestra, fue un tanto distinta.

En su primera semana, Guille y Carla tuvieron que rehacer completamente la interfaz con la que agendaban las personas en ruuf.cl porque nos dimos cuenta que habían partes muy complejas de usar y los clientes se estaban perdiendo en el proceso. Fue una hackathon intensa y exitosa, que disfrutamos, a pesar de ser tan distinto a lo que todos pensamos que sería su primera semana.
Con Pipe en realidad sí fuimos más directos. Un viernes le enviamos la oferta de trabajo y apenas la aceptó y nos confirmó que podía empezar el mismo lunes después de que se lo pidiéramos, ya le teníamos agendadas 15 visitas técnicas para su primera semana.

Empezamos a sacar las primeras herramientas automáticas que nos liberaban tiempo de tareas manuales y repetitivas para seguir construyendo un RUUF cada vez más grande.
La generación de contratos se empezó a generar de forma completamente automática. Las propuestas de los clientes escalaron para tener mucha más información que los clientes necesitaban. Empezamos a filtrar en el proceso de venta online los distintos tipos de cliente y notificar ahí mismo a aquellos que no podíamos atender. Cosas que hoy quizás es común ver en el mercado chileno, pero que en ese entonces nadie más hacía.
Y además de mucho software que ayudar a escalar, nos empezó a ser necesario también escalar temas logísticos y rodearnos de colaboradores que nos pudieran ayudar a seguir creciendo de acuerdo a nuestra ambición.

Si queríamos lograr nuestro plan de llegar a todo Latino America teníamos que tirarnos a la piscina. Nuestro primer paso fue como salir al patio, ya que decidimos abrir Valparaiso, lo que trajo muchos desafios.
1. Conseguir instaladores. No conocíamos a nadie.
2. Conseguir clientes.
3. Enviar los equipos desde Santiago
4. Asegurarnos que las instalaciones estaban quedando bien.
Decidimos probar y nos salió bien. De a poco Valparaiso fue creciendo a mayor velocidad que la RM y se convirtió en una de nuestras principales regiones.

Ya que sabíamos hacer las cosas de forma manual, nos pusimos a automatizar todos los procesos. Todavía nos dá risa cuando la gente de Enel le responde el correo a Eduardo Freire, nuestro bot que les recuerda cuando están atrasados con nuestras solicitudes de conexión.
Salieron las primeras versiones del Coordinator, para agendar instalaciones según la disponibilidad de nuestros partners y el gran Vlad, que calcula todos los componentes que necesita una instalación según su tamaño y distribución, para que hacer la compra sea lo más fácil posible. Es un algoritmo que nos ayudaba a calcular los más de 30 SKU’s que necesita cada casa.

Aprovechamos el vuelo, así que ahora si que nos tiramos a la piscina y dijimos, abramos todo Chile. Lanzamos entre Coquimbo y Puerto Montt, para cubrir el 90% del territorio nacional. Obviamente que tuvimos los mismos problemas. Instaladores, Clientes, Logística y Calidad. Pero ya veníamos con experiencia y se dió muy natural.

Parte de nuestra visión a futuro es electrificar por completo el consumo energético de nuestros clientes, sin importar su perfil o necesidades. Un paso concreto en esa dirección, más allá de la oferta tradicional de paneles solares, fue el lanzamiento de nuestras baterías de almacenamiento. Hoy, aproximadamente el 10% de nuestras ventas incluye batería, respondiendo a una necesidad real. Clientes con conexiones a la red inestables que buscan continuidad energética.

Fuimos reconocidos con el 8º lugar en los Building Happiness de Buk, el ranking que mide el bienestar y la felicidad de los equipos de trabajo en Chile. Este reconocimiento que nos llena de orgullo. No porque busquemos premios, sino porque refleja algo que para nosotros es fundamental: que nuestra gente esté feliz donde trabaja. Es un trabajo diario construir un lugar agradable para trabajar.

Nuestros primeros 1000 clientes instalados fueron mucho más que una cifra. Fue el resultado de cada instalación bien hecha, cada problema resuelto y cada cliente que nos recomendó. Miles de horas trabajando para que las cosas salgan bien. Cuando llegamos a ese número, lo celebramos como se debe — sabiendo que era solo el comienzo. La próxima meta es 100,000 clientes y luego 1M.

RUUF es la única empresa en Chile enfocada exclusivamente en instalaciones residenciales, y eso se nota en cada trabajo. Elegimos empezar con solo una cosas, sin atender proyectos industriales ni comerciales, para hacer las cosas bien. Años instalando en hogares nos han dado un conocimiento que nos destaca. Eso nos ha permitido especializarnos y nos ha permitido hacerlo mejor que cualquiera. Cada detalle del proceso está pensado.
Hemos liderado el rubro por años. La competencia ha crecido, el mercado se ha puesto más exigente, y aun así, seguimos sin comprometer una sola instalación. Para nosotros cada proyecto es el único que importa en ese momento.

Levantamos nuestro primer fondo de deuda de US$ 11,2 millones para financiar la instalación de paneles solares directamente — sin depender de la banca. Lo llamamos Maxwell.
Este fue un paso clave para democratizar la energía solar. El acceso al financiamiento siempre fue la principal barrera para que más familias pudieran instalar paneles. Y hemos tenido buenos aliados ayudándonos en esto, pero siempre quisimos ofrecer uno propio, para que el cliente todo tuviera que interactuar con RUUF. Con este fondo, podemos ofrecer créditos propios con plazos de hasta 8 años, quitando obstáculos entre medio.
Pero más que acelerar las ventas, este fondo también va a ser nuestra base sobre la que construiremos los productos del futuro: carga de vehículos eléctricos, climatización y software de eficiencia energética para los hogares.
El mundo residencial está cambiando, y RUUF está cambiando con él.
A partir del 2026, vamos a estar ampliando nuestra oferta para cubrir todo el ecosistema energético del hogar moderno. Queremos empezar a instalar cargadores para vehículos eléctricos, aires acondicionados, etc. La idea es ir más allá: electrificar tu consumo energético, reemplazando dependencias de gas y combustibles por soluciones eléctricas eficientes, limpias y pensadas para durar.
En 2027, RUUF quiere dar el salto para convertirse en una empresa regional. Porque los hogares de todo latinoamérica merecen el mismo estándar que hemos construido durante años en Chile — el mismo proceso, la misma calidad, la misma cultura de no comprometer nada.
Esto significará un desafío de llevar un modelo que funciona acá, a mercados que todavía no tienen un enfoque exclusivo en instalaciones residenciales. Esa oportunidad existe, la vemos con claridad, y estamos construyendo hoy la base para aprovecharla mañana.